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Cuatro racimos de “¡vete ya!”

  • 4 abr 2016
  • 3 min de lectura

La oposición presentó su hoja de ruta para salir del presidente Nicolás Maduro en tiempos que varían entre los seis meses y mañana tempranito. Como los líderes no pudieron ponerse de acuerdo, la hoja no se pronuncia por ninguna ruta, sino que ofrece varios racimos de recetas para el derrocamiento del rrrégimen. Acá presentamos cuatro de ellos.



Racimo 1: Los constitucionalistas (¡Sí, Luis!)



Gentes que se declaran amantes de la Constitución Nacional Bolivariana (aunque más de una vez han querido matarla) nos traen el racimo más legalista. Allí encontramos el referendo revocatorio, la enmienda constitucional y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, todas fórmulas de la democracia participativa a la que estos dirigentes –cuando no andan en onda de ganarse un Oscar– se oponen de manera rabiosa y atorrante.


Los tres subgrupos de este racimo, es decir, los referendarios, los enmiendúlicos y los constituyendófilos, llegan a extremos de histrionismo. Algunos llevan un ejemplar miniatura de la Carta Magna en los bolsillos de sus “paltoses”, y cuando lo sacan a relucir dicen: “Dentro de la Constitución todo; fuera de la Constitución nada”. Con razón, el comandante los mandaba a cada rato a lavarse esa prenda (el paltó, digo).



Racimo 2: Los pirómanos



Son los que ya encabezaron la Salida 1 y ahora están tratando de encender la secuela, al tiempo que piden amnistía por los crímenes pasados. Se trata de guarimberos empedernidos que quieren volver al 2014, su año glorioso, a ver si esta vez la gracia no les sale morisqueta.



En este ramillete está también esa flor de muchas espinas llamada María Corina Machado. La doñita fashion sigue creyendo que si se le presiona lo suficiente, el chofer Nicolás se bajará del autobús a mitad del viaje. “¡Maduro, vete ya!”, es la única idea que enarbolan las huestes maricorineras.



El otro grupete de esta ristra es el de los golpistas natos. Andan por los cuarteles calentando orejas, aunque –hay que decirlo- su mayor potencial está entre generales retirados ya bastante vejetes y algunos de ellos solo se animan a ir por los lados de Fuerte Tiuna a comprar escocés en ese lugar que antes llamaban los almacenes militares.



También participan de este sector unos oficiales no tan ancianos, pero que pretenden dirigir la insurrección desde cierta venta de comidas típicas venezolanas de Miami. Los cubanos exiliados, que son muy lengua de hacha, dicen que esos personajes “¡son unos comearepa!”…o algo que suena parecido.



Racimo 3: ¡Yanquis, vengan ya!



El tercer paquete de hojas de ruta es de los partidarios de la injerencia extranjera. Aquí se localizan los que andan por el planeta entero pidiendo la intervención inmediata de la OEA, de la ONU, de la OTAN, del Lado Oscuro de la Fuerza… Si no hay más nadie disponible, se contentarían con que nos invada Colombia, que nos ataque Guyana, que Aruba se apodere de Paraguaná, que vuelvan los españoles en sus carabelas… lo que sea, siempre y cuando les hagan la segunda de derrocar a Maduro y poner a uno de ellos.



Los más destacados de este racimo son los que claman porque vengan ya los gringos. Por eso están superfelices de que Obama haya renovado su orden ejecutiva, en la que nos llama amenaza inusual y extraordinaria. “Gringos, vengan a su home”, es el lema de esta fracción.



Racimo 4: Los excéntricos



Estas personas se inclinan por soluciones un poco extrañas, pero que bien podrían “prender”, cual mata de moringa en conuco urbano. Aquí están los partidarios de que a Maduro se le destituya por ser colombiano. Uno de los promotores de esta tesis, un tal Medina, se prepara para presentar un video en el que el presidente baila vallenato con tremendo tumbao de Valledupar, lo cual, en su concepto, es una prueba irrefutable de su otra nacionalidad. “Sólo un auténtico colombiano puede bailar de esa forma –dice Medina-. Por la forma de tongonearse es que se le ve el bojote”.




En este grupo de los excéntricos también se ubican los que predican que el presidente se niega rotundamente a abandonar el cargo y por eso mismo es posible destituirlo por abandono. Nadie entiende a cabalidad esta refinada tesis jurídica, pero algunas personas serias confían en ella porque la postula Ramos Allup quien, según dicen sus fans, es tremendo jurisperito.


 
 
 

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