Violencia, impunidad y paramilitarismo
- 4 abr 2016
- 4 min de lectura
La receta de Obama para Venezuela

El Comandante Fidel Castro alertó en una de sus reflexiones el 18 de noviembre de 2009: “La Revolución en Venezuela se enfrenta a problemas enteramente nuevos que no existían cuando hace casi exactamente 50 años, triunfó en Cuba nuestra Revolución. El tráfico de drogas, el crimen organizado, la violencia social y el paramilitarismo, apenas existían. (...) Los paramilitares de Colombia constituyen hoy la primera tropa de choque del imperialismo para combatir la Revolución Bolivariana”.
Sin duda esa advertencia cobra hoy más vigencia que nunca. El paramilitarismo que se “desmovilizó” en Colombia, forma parte de la modalidad de crimen transnacional organizado que sembró la derecha y la contrarrevolución con fines políticos en nuestras zonas populares y en la frontera de nuestro país, para implantar el caos y la violencia con el propósito de debilitar el Estado, la democracia y la Revolución.
Los recientes asesinatos de los funcionarios policiales Nicolle Pérez (21) y Otto Márquez (24), durante disturbios violentos en el Táchira; el asesinato del alcalde del municipio La Ceiba del estado Trujillo, Marco Tulio Carrillo; justo a los pocos días de las muertes por sicariato político del dirigente Tupamaro César Vera y el activista internacional haitiano Fritz Saint Louis, han conmocionado a los venezolanos y venezolanas.
También el reciente caso de Tumeremo, donde fueron asesinados 17 mineros, las investigaciones arrojaron la participación de bandas paramilitares. El objetivo de esta táctica de aniquilamiento selectivo de cuadros y personas forma parte de una estrategia para causar temor y debilitar las filas revolucionarias.
No olvidemos que durante la operación golpista denominada La Salida, en 2014, que puso fin a la vida de 43 compatriotas, fue capturado participando en ellos el paramilitar colombiano Luis Enrique García González, lo que demuestra la vinculación entre la violencia delincuencial y este flagelo.
La guerra de todo el pueblo
La lucha contra la violencia, el crimen organizado y el paramilitarismo, no es un asunto solamente del Estado y del gobierno. Toda la población debe estar consciente porque se trata de un método para desestabilizar el país. Así lo dijo el Comandante Chávez, durante la marcha realizada por la paz y contra el paramilitarismo, en la Av. Bolívar de Caracas, el 16 de mayo de 2004, tras conocerse los detalles de la Operación Daktari, un episodio de infiltración paramilitar cuyo objetivo era asesinar al presidente: “Viva el pueblo venezolano, viva la unión cívico militar. Vamos pues... Que comience desde hoy mismo la organización popular y militar para la resistencia, para la defensa del país porque esta Revolución seguirá avanzando”.
El Comandante Chávez en esa oportunidad expuso tres líneas para combatir a las corrientes y fuerzas que buscan por la vía de la violencia desestabilizar al país: La primera el fortalecimiento del componente militar; la segunda, dada la nueva fase antiimperialista de la Revolución Bolivariana, continuar consolidando y profundizando la unión cívico-militar, la unión del pueblo con su Fuerza Armada y la tercera, el concepto de la defensa nacional popular integral estipulado en la Constitución que establece la incorporación del pueblo venezolano todo a la defensa nacional, la defensa territorial y la defensa de la soberanía nacional.
Como podemos observar, para la Revolución, la seguridad no es un problema burgués y por tanto hay que enfocarlo y tratarlo con métodos socialistas.
El imperialismo controla en la actualidad el tráfico de drogas, la fabricación y venta de armas, el saqueo patrimonial y arqueológico, el tráfico de personas, el contrabando, el saqueo de recursos naturales. Con esos negocios ilícitos, sobrevive el sistema. Sus enemigos son entonces la paz, la justicia, la sociedad, la ley, la civilización. Por tanto, para poder mantener el control y la hegemonía en este nuevo ciclo histórico de la Humanidad, debe ir en contra la existencia misma del Estado-Nación y de la democracia.
El presidente Barack Obama es fiel representante de los intereses del imperialismo bélico, de allí que sus aliados, la derecha y la oligarquía golpista, usen la violencia para intentar derrocar los legítimos gobiernos de países progresistas.
Los grupos paramilitares, delincuenciales y violentos reciben apoyo, tal y como lo vemos en nuestro país, de la burguesía comercial parasitaria, de la oligarquía monopolista, de la ultraderecha, para la consolidación de redes económicas ilícitas, compra y venta de armas.
Sin duda, esta estrategia ha podido ser frenada debido a la actuación inmediata de los organismos de seguridad, el Ministerio Público y del gobierno bolivariano que ha podido frenar la acción de estos flagelos. Pero hace falta la máxima incorporación de la organización popular en esta defensa.
Otro peligro
La Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, que trata de imponer la contrarrevolución, también representa un peligro para la paz y permitiría el avance del paramilitarismo en la nación, toda vez que busca dejar impunes crímenes cometidos por razones políticas.
Como ha señalado el presidente Nicolás Maduro, con esa ley anticonstitucional la AN pretende darle impunidad a delitos de terrorismo, narcotráfico, homicidio y conspiración.
“Pretenden derogar toda la legislación y estructura jurídica que protege a los venezolanos, pretende darle impunidad de aquí en adelante a los delitos de terrorismo, narcotráfico, homicidio, conspiración, golpe de Estado”, advirtió el Mandatario venezolano.
El presidente Maduro hizo un llamado al debate nacional en todos los espacios, en las comunidades, liceos y universidades sobre el contenido de esta ley para derrotarla en la calle junto al pueblo porque uno de los principales obstáculos para la paz es justamente la impunidad.



Comentarios