Almagro: el nuevo Pinochet de América Latina
- 6 jun 2016
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EE.UU busca imponer a sangre y fuego el panamericanismo en la región
La activación de la Carta Democrática sería un aval para dar el ejecútese pleno al Decreto Obama

Luego de recibir la petición formal de la derecha parlamentaria representada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, tras presentar un informe sesgado de 132 páginas, “invocó” el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana para "solicitar la convocatoria de un Consejo Permanente de los Estados miembros entre el 10 y el 20 de junio de 2016", procedimiento que según su criterio busca “ atender a la alteración del orden constitucional y cómo la misma afecta gravemente el orden democrático" de Venezuela.
Sin embargo, a pedido de Venezuela, el Consejo Permanente de la OEA realizó una sesión extraordinaria el miércoles 1 de junio donde la diplomacia bolivariana obtuvo una histórica victoria al derrotar la conspiración injerencista que intenta convertir a ese organismo en un instrumento para “legitimar” golpes de Estado no convencionales con los que el imperialismo y las oligarquías regionales tratan de reeditar un nuevo Plan Cóndor en América Latina.
La resolución emanada desde el Consejo Permanente respaldó “el diálogo abierto e incluyente entre el Gobierno, otras autoridades constitucionales y todos los actores políticos y sociales de esa nación para preservar la paz y la seguridad en Venezuela, con pleno respeto a su soberanía”.
De igual modo, manifestó su apoyo a la iniciativa de la Unasur, protagonizada por los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España, Leonel Fernández de la República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá “para la reapertura de un diálogo efectivo entre el Gobierno y la Oposición, con el fin de encontrar alternativas para favorecer la estabilidad política, el desarrollo social y la recuperación económica de la República Bolivariana de Venezuela”.
Por ahora, fracasó el intento de aislar política y diplomáticamente a Venezuela a fin de facilitar las condiciones que allanen el camino a una intervención extranjera. Sin embargo, la amenaza continúa. Las reacciones de la oposición venezolana y la derecha hemisférica apuntan a continuar la presión sobre la OEA utilizando al títere de Almagro para activar este instrumento.
Almagro se coloca del lado Barack Obama, quien ha cuestionado groseramente la legitimidad del actual Gobierno venezolano por considerar que debe existir en Venezuela un Ejecutivo que implemente políticas económicas que favorezcan la acumulación capitalista y recorten la inversión social.
Vemos que la primera exigencia que ha cumplido el gobierno ilegítimo e interino de Michel Temer en Brasil, es hacer una propuesta para modificar la Constitución a fin de reducir la inversión del Estado en los programas sociales desarrollados durante las gestiones progresistas de Lula y de la presidenta Dilma Rouseff.
“Por ahora fracasó el intento de aislar política y diplomáticamente a Venezuela a fin de facilitar las condiciones que allanen el camino a una intervención extranjera. Sin embargo, la amenaza continúa. El imperialismo continuará la presión sobre la OEA utilizando al títere de Almagro para activar este instrumento”
Destruir legado de Chávez
Tras el golpe de Estado parlamentario en Brasil y el circunstancial retorno del neoliberalismo en Argentina, la arremetida es contra Venezuela. Se busca hacer creer que la región gira hacia la derecha tras el supuesto fracaso del modelo antiimperialista, anticapitalista y bolivariano que planteó hace más de una década el Comandante Hugo Chávez, para revertir el panamericanismo pro estadounidense que se había impuesto en el sistema interamericano.
En el actual contexto del golpe no convencional en el que se encuentra Venezuela, la suspensión del país sería evaluada como una sanción más bien de carácter moral al Gobierno Bolivariano al considerar que no cumple con el requisito establecido en la Carta, de promover y defender la democracia y los derechos humanos.
La medida se traduciría en un aislamiento diplomático y eventualmente comercial, al suspenderse algunos acuerdos y convenios, por tanto recrudecería la Guerra Económica y probablemente acentuaría el desabastecimiento de rubros importados con miras a desestabilizar el orden democrático e institucional interno.
La activación de la Carta Democrática sería un aval para dar el ejecútese pleno al Decreto Obama e imponer sanciones económicas a instituciones como el Banco Central de Venezuela o Petróleos de Venezuela (PDVSA); criminalizar a funcionarios de todos los poderes públicos del Estado venezolano , incluyendo al mismo Jefe de Estado y finalmente propiciar una intervención militar estadounidense.
El Informe de 132 páginas presentado por Almagro para justificar la invocación, advierte de la violación de Derechos Humanos; la situación de los “presos políticos”; la “crisis humanitaria”, la corrupción y la falta de ética política; la criminalización de la protesta, entre otras circunstancias que derivan en una supuesta alteración grave del orden democrático.
Almagro no piensa en los DDHH cuando los viola EE.UU en la prisión ilegal de Guantánamo, o en el caso de Oscar López Rivera, independentista puertoriqueño que cumplió 35 años en una cárcel por pedir la descolonización de la tierra donde nació; también se olvida de la verdadera crisis humanitaria que se está produciendo en La Goajira colombiana, donde el gobierno de Juan Manuel Santos no ha podido impedir la muerte por hambre de miles niños indígenas; en la falta de ética y de transparencia del gobierno interino y golpista de Michel Temer, que en menos de un mes ha tenido que desprenderse de varios ministros acusados de corrupción, incluyendo el de Transparencia, Fiscalización y Control, Fabiano Silveira; en las decenas de heridos que dejó la represión policial de la manifestación de “los sin techo”, en el centro de Bogotá; en el feminicidio con complicidad del Estado hondureño de la activista revolucionaria Berta Cáceres.
En Venezuela como en otras naciones de la región, funcionan las instituciones del Estado con fortalezas y debilidades. Sería una violación al derecho internacional “activar” la Carta Democrática contra nuestro país usando como recurso una petición de la derecha opositora y un expediente sustentado en reportes de la prensa amarillista.
La aplicación con fines políticos de la Carta Democrática al Gobierno Bolivariano , traería nefastas consecuencias para la institucionalidad democrática del Estado venezolano y pondría en entredicho la legitimidad de los mecanismos de integración existentes y vigentes en América Latina, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Unasur, Mercosur, y otros de los que Venezuela forma parte.
Al parecer, Almagro quiere pasar a la historia como el “destructor” del sueño bolivariano integracionista, antiimperialista y nuestroamericano del Comandante Chávez. Pero es seguro que los pueblos no lo permitirán.

El dictador entregó a Chile a los intereses del imperio. FOTO ARCHIVO



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