La OPEP y el Mercado Petrolero
- 6 jun 2016
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La reunión ministerial 169 de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) concluyó sin un acuerdo para congelar la producción, respondiendo el mercado petrolero con estabilidad en los precios, alrededor de los 50 dólares por barril.
Los crudos marcadores: el West Texas Intermediate y el Brent, cuyas cotizaciones imponen el valor de venta del resto del petróleo a escala mundial, han mantenido sus cotizaciones: antes, durante y después de la reunión de la OPEP, impulsados por una demanda global que entre 2015 y un mismo periodo del 2016 creció más de un millón cuatrocientos mil barriles de consumo diarios, cuando los pronósticos más positivos daban un millón doscientos mil barriles, por la caída en más de 700 mil barriles de producción de países no OPEP, de los que un poco más de 400 mil son de esquisto estadounidense, las interrupciones por el sabotaje de un oleoducto en Nigeria y el incendio en la zona productora de bitumen en Canadá.
Un elemento esencial en el mercado petrolero son las inversiones con la antelación necesaria para abastecer la demanda futura de hidrocarburos, sobre todo en el área de exploración, la más riesgosa, para descubrir las reservas con las cuales producir, por lo que las compañías transnacionales han manifestado su intensión de invertir si el precio se ubica en torno a los 60 dólares para los crudos marcadores, un aproximado de 50 dólares para la cesta petrolera venezolana.
La posición nacional, que ha constituido la vanguardia en la defensa de un precio justo para el hidrocarburo líquido, ha defendido la congelación de la producción, que a ultima hora producto de un cambio intempestivo del Reino de Arabia Saudita, no fue consensada en la reunión de países OPEP y no OPEP en Doha, Qatar.
En la reunión de Viena, Venezuela dejó para el análisis una propuesta para limitar la producción con un mínimo y un máximo dependiendo de comportamiento del mercado y de interrupciones en el suministro.
De los 95 millones de barriles que se producen diariamente en el año 2016, un poco más de 30 millones corresponden a la OPEP, concentrando en sus territorios más del 80% de las reservas de hidrocarburos líquidos del mundo.
Con la incorporación de Indonesia y de Gabón suman 14 sus miembros, constituyendo la iniciativa con mayor transferencia de riqueza de países ricos a países en desarrollo de la historia, denotando su éxito y el porque es tan atacada por quienes ven en su influencia un desafío para las posturas hegemónicas.
Las cuotas de producción y un techo para el conjunto de los países, comenzó a regir la vida de la organización desde 1988 para regular la oferta, buscando un precio justo para un recurso natural no renovable.
Durante el segundo mandato del Presidente Rafael Caldera (1994-1999), la meritocracia al mando de Pdvsa, infringió la cuota asignada al país sobreproduciendo en medio de las consecuencias de la crisis financiera del sureste asiático que afectaba la demanda petrolera, derrumbando el precio del crudo y llevando a la organización al borde de la desaparición.
El Presidente Chávez rescató a la OPEP, enfrentando los más grandes poderes mundiales en función del interés del pueblo venezolano y los pueblos del sur, parte esencial de su legado, continuado por el Presidente Maduro, lo que le ha ganado la enemistad de los grandes poderes mundiales, que ven nuestros recursos naturales como de su propiedad.
Gracias, señor Almagro
Pedro Gerardo Nieves
A quien adivine una ironía en el titular de este texto le tenemos que decir que está equivocado. A la fecha Luis Almagro, es verdad que sin quererlo, ha prestado grandes e involuntarios servicios a la causa libertaria de Nuestra América. Veamos porqué.
A Luis Leonardo Almagro Lemes, uruguayo nacido en Cerro Chato, Paysandú, el primero de junio de 1963, le ha tocado ser el sepulturero de la Organización de Estados Americanos-OEA, luego de décadas de muchas infamias y poquísimos aciertos de la entidad que otrora y con justeza el Canciller Cubano de la Dignidad, Raúl Roa García, llamara “Ministerio de Colonias de los Estados Unidos”.
Con sus ejecutorias, Almagro ha abierto una dialéctica contradicción que hoy polariza a los opresores y oprimidos y se perfila como el Secretario General de la OEA que se asume y se confiesa malinche y, sobre todo, fanático de la Doctrina Monroe y la Doctrina del Destino Manifiesto, con Gran Garrote incluído.
Ya no tiene la OEA un ropaje hipócrita y fariseo, pleno de “imparcialidad” y afán latinoamericanista de barata escenografía. Hoy, Almagro corre la sábana y deja al descubierto la cloaca por donde Washington ejecuta el trabajo sucio de sembrar contradicciones, cizañas e intrigas entre países hermanos.
Por eso el expresidente de Uruguay José Mujica envió a su antiguo canciller uruguayo Luis Almagro, un correo donde le dice "adiós por el rumbo" que tomó al mandar una misiva a Venezuela sobre el proceso electoral, en una muestra de indisimulada injerencia.
"Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido", dice un atribulado Mujica, integrante del uruguayo Movimiento de Participación Popular, al que también dice pertenecer Almagro.
Almagro ha puesto, de manera evidente, plena, como la luna llena, esa condición lacayuna de un organismo internacional que, en su génesis, integración, ubicación, dependencia y propósitos subrepticios tiene un nauseabundo olor.
Afrentas históricas y gravísimas omisiones frente al imperialismo, cuya extensión y magnitud imposibilitan su reseña, plagan la historia nefasta de este organismo, que nació teratológicamente como un anticristo antilatinoamericano.
Intervencionismo en países progresistas, derrocamientos de gobiernos y el vergonzoso papel con la hermana Cuba grafican su imagen atrabiliaria y la razón de su colapso purulento derrumbada “magistralmente” por las ruinosas acciones de Luis Almagro.
Boquea la OEA y con ella su enterrador Luis Almagro.
Mientras masculla desde las redes sociales como operador internacional del fascismo y vomita sus sandeces a Fernando Del Rincón en CNN, de quien es favorito, Almagro teje con parsimonia la mortaja de un organismo de sometimiento que nunca tuvo otra razón de ser más que ser esquirol de la libertad nuestramericana.
Y no en vano hay que destacar la legitimidad de un nuevo pero vigoroso entramado institucional nuestramericano que ya no baja la cerviz ante las órdenes ramplonas del imperialismo yanqui y sus lacayos de por acá, que quieren seguir llenándonos de muerte a través de la guerra como pingüe negocio. Esa nueva legitimidad ha dejado colgada de la brocha a la OEA con su impulso antiimperialista, anticolonialista y emancipador.
Alba-TCP, Celac, Unasur, entre otros, hoy articulan internacionalmente a naciones libres que, en su diversidad y heterogeneidad, quieren el avance y desarrollo de sus pueblos en libertad, en paz y con justicia. Sin hipocresía.
Por eso, nuevamente, le damos las gracias, señor Almagro. Siga acabando con la OEA. Sepúltela. Y sepúltese con ella.



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