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Mercosur en disputa

  • 8 ago 2016
  • 5 min de lectura

Se trata de un mercado de 300 millones de consumidores

Lo que se libra es una batalla contra los poderes imperiales tradicionales

Como si se tratara de un botín, la derecha internacional arremete nuevamente contra el Mercado Común del Sur (Mercosur) y pareciera estar dispuesta a disputarse tan apetecible mercado a capa y espada. Su objetivo está claro, desmantelar el Mercosur para convertirlo en una marioneta a merced de intereses de los lobbies económicos mundiales, incluso a costa de su propia desaparición como clase dominante. La actualidad más reciente en la dura batalla que libran los pueblos de América Latina da cuenta de una nueva arremetida, Paraguay convocó una reunión de cancilleres luego que Venezuela decidiera asumir la presidencia pro-tempore del grupo, y en la que según el clan conspirativo, habría que revisar si Venezuela está en condiciones de ejercer dicha presidencia.



Con su expresa voluntad de ejercer la presidencia pro-tempore, hace apenas unos días Venezuela dio una señal diplomática solida de continuidad en sus proyectos regionales más allá de las burdas maniobras de los cancilleres de Argentina, Brasil y Paraguay, empeñados a toda costa en que el país caribeño no asumiera el liderazgo del grupo por considerarlo atravesando una supuesta “crisis democrática”. Lo que resulta en extremo indignante, es que tanto los gobiernos de Brasil como de Argentina y Paraguay, de reconocida trayectoria diplomática, saben muy bien que el asunto no es la mal llamada crisis venezolana, el problema realmente, es que un Mercosur dirigido a solucionar grandes problemas sociales, con vocación integracionista y profundamente regionalista, no le conviene a los grandes capitales ni de la Unión Europea ni de Estados Unidos. En momentos en que la fractura de los grandes bloques comerciales el caso UE, no benefician a occidente, entonces se apura la embestida contra proyectos de integración subregional como el Mercosur.



Lo que está planteado en la actual coyuntura del Mercosur, no es si Venezuela tiene o no las condiciones para ejercer la presidencia temporal del grupo, lo que se está disputando es un modelo de integración, sea que beneficie o que frene los intereses de las clases emergentes populares. Es decir, lo que se libra es una batalla contra los poderes imperiales tradicionales. Las grandes economías del mundo desarrollado, sometiendo y subyugando a las pequeñas economías que tratan de sobrevivir en un mundo cada día más competitivo y voraz. Esta es en esencia la verdadera razón de fondo que promueve las acciones de las serviles clases políticas que hoy detentan el poder, de facto algunas, en los países que conforman el Mercosur.


“Un Mercosur dirigido a solucionar grandes problemas sociales, con vocación integracionista y profundamente regionalista, no le conviene a los grandes capitales ni de la Unión Europea ni de Estados Unidos”

Mercosur constituye un mercado de aproximadamente unos 300 millones de consumidores si contamos las poblaciones de sus países miembros, un potencial mercado que hasta ahora se había manejado dentro de los esquemas de mercado común que beneficiaban con tasas arancelarias preferenciales a los productos de los países miembros frente a terceros. Con la llegada de los gobiernos de izquierda, el Mercosur necesaria y concienzudamente comenzó a incorporar criterios sociales dentro de sus políticas comerciales, tales como la creación de un fondo para ayudas sociales, la creación de una universidad para pensar la integración regional, no solo como propuesta económica sino como urgencia social en la vía para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, entre otras tantas. La derecha por su parte, comprende muy bien la necesidad de desmantelar un esquema comercial con tales características.



El problema más grave lo constituye la miopía con que las clases políticas ejecutan mezquinamente su maniobra. El desmantelamiento de un esquema comercial como el Mercosur para adaptarlo a los intereses del momento político derechista, y de los intereses de las grandes economías mundiales, en detrimento de los Estados nacionales latinoamericanos, es pan para hoy y hambre para mañana. Es lamentablemente conocido el tema de la situación del campo mexicano luego de adherir el tratado de integración de Norteamérica, el NAFTA, con Estados Unidos, reduciendo su parque industrial y su sector agrícola a la más deplorable maquila del mundo. Actualmente, todos los proyectos de cooperación económica e integración comercial y social que puedan poner en peligro el status del todo poderoso capitalismo, representan un desafío y un objetivo, a veces militar, de la maquinaria norteamericana y europea.



Estas élites que ahora pretenden desmantelar el Mercosur, en función no solo de sus intereses, sino de aquellos de quienes los dirigen, no son lo suficientemente maduros y capaces para darse cuenta que tales acciones los conducirán inexorablemente, incluso a ellos mismos, hacia el más estrepitoso fracaso. Si abriéramos o flexibilizáramos nuestras economías en favor de una supuesta apertura comercial, volveríamos nuevamente a la inmoral servidumbre a la que han pretendido doblegarnos históricamente.



Primero fue una brutal y cruenta conquista que costó la vida de millones de indígenas, luego una asfixiante dominación colonial, de la que solo la espada de Bolívar nos libró, y hoy, de la mano de estas élites corruptas y serviles al capitalismo global, se pretende perpetuar a toda costa el tradicional esquema de dominación. Nosotros los de abajo sabemos la magnitud del desafío planteado, y seguimos en pie de lucha con el martillo Mercosur, que pese a todo pronóstico hoy huele a Caribe.


Venezuela asumirá presidencia del Mercosur

La ministra del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, aseguró que Venezuela asume plenamente lo que le corresponde por derecho: el ejercicio legítimo y pleno de la Presidencia Pro Témpore del Mercado Común del Sur (Mercosur).



Durante una entrevista con Ernesto Villegas en el programa “Siete Preguntas”, transmitido por la multiestatal Telesur, agregó que lo que se dé distinto al Derecho que está contemplado en sus tratados fundacionales (Tratado de Asunción en su artículo 12 y el Tratado de Ouro Preto en su artículo 5), “nos coloca en una situación de facto, estaríamos golpeando no a Venezuela; estaríamos golpeando duramente al Mercosur, porque estaríamos en una especie de limbo donde nadie sabe qué norma debe respetarse”.



Denunció que el irrespeto a estas normas fundacionales corresponde a una triple alianza que pretende reeditar un Plan Cóndor contra la Revolución Bolivariana y que está afectando también a los pueblos del Mercosur, y a los mecanismos de unión de los pueblos de Suramérica, con la convicción de imponer nuevamente el Consenso de Washington.



“Son los mismos que pretenden volver al pasado, a esa década oscura, donde las políticas neoliberales sumieron a nuestros pueblos en la pobreza, en la miseria, en la desigualdad, en la exclusión, que violentaron los derechos humanos”, afirmó.



Resaltó que el jefe de Estado, Nicolás Maduro, tiene planes relevantes para la integración regional que contemplan el comercio intrarregional y el Mercosur social, “que fue la piedra angular del Comandante supremo, Hugo Chávez, cuando redimensionó la intervención y la participación de Venezuela en el referido bloque suramericano.

 
 
 

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